Consumidores conscientes: la sostenibilidad gana peso en las entregas del e‑commerce
Cada vez más usuarios de comercio electrónico revisan no solo el precio o la rapidez del envío, sino también su impacto ambiental.
El informe “Golden Quarter: Tendencias de Consumo 2024” indica que alrededor del 80% de los compradores en España cree importante que las empresas adopten iniciativas sostenibles, especialmente los más jóvenes (82% en la Generación Z frente al 74% en los millennials). Sin embargo, persiste una paradoja: aunque el 71,7% de los consumidores dice preferir ahora una entrega más lenta si reduce el impacto ambiental, la Generación Z es la menos dispuesta a sacrificar velocidad por “verde”. Este debate refleja la tensión entre conveniencia e impacto ecológico en la mentalidad del llamado consumidor responsable.
Del consumidor digital al consumidor consciente
El ciudadano europeo situó la sostenibilidad en el centro de su agenda: 80% según un estudio pan‑europeo reciente admite que influye en sus decisiones de compra. En España, el consumidor digital se está volcando más con valores verdes: un estudio del IESE/Kantar muestra que el 45% de los compradores online estaría dispuesto a pagar más por productos sostenibles.
De hecho, más del 70% de los europeos afirma que “en cierta medida o en gran medida” pagaría algo más por bienes ecológicos o de producción ética. Esta conciencia medioambiental se extiende al proceso de compra: cada vez más usuarios consideran el envío y la entrega como parte de esa huella de carbono. Así, la idea de un “envío verde” se impone: ¿por qué no ofrecer al cliente la opción de recibir su paquete en un horario ampliado o en un punto de recogida si ello ahorra emisiones?
Datos clave: la huella del last mile
La logística del e-commerce está disparada. En España se gestionaron 1.216,6 millones de envíos de paquetes en 2024, un récord histórico con un crecimiento interanual del 20%. Más de tres cuartas partes de estos paquetes pesaban menos de 2 kg, el 69% se entregaron en domicilios particulares y casi la mitad (48,3%) se entregaron al día siguiente de la compra.
Este volumen explosivo genera congestión y emisiones: según la Agencia Europea de Medioambiente, en 2023 el transporte por carretera representó el 73% de las emisiones del sector transporte en la UE. En el ámbito urbano, la demanda de entregas crecerá aún más: se espera que en 2030 haya un 78% más de pedidos en la última milla, con un 30% de emisiones adicionales solo en las grandes ciudades.
Muchos consumidores son conscientes de esto. Un estudio de Sifted reporta que el 76,6% de los compradores online está de acuerdo con la afirmación de que “las empresas usan embalajes excesivos al enviar productos”. Esta preocupación por el embalaje y los residuos se vincula directamente con las entregas: imágenes de montañas de cajas con aire, a veces incluso de dimensiones mucho mayores que el producto, se han vuelto el símbolo del mal uso de recursos. Los usuarios se quejan de sobredimensionamiento y capas innecesarias, lo que no solo entorpece el reciclaje sino que aumenta emisiones. El reconocimiento del problema es alto: el 72% considera que la cantidad de materiales de embalaje tiene un impacto medio o alto en la sostenibilidad.
Puntos de recogida, lockers y modelos alternativos
Las nuevas modalidades de entrega alternativas van ganando terreno. El 64% de los compradores online en España ya ha recogido pedidos en puntos de conveniencia o lockers inteligentes. Ventajas como flexibilidad, proximidad y horarios extendidos explican esta tendencia; un 86% de los usuarios opina que recoger en comercios locales beneficia al entorno comercial.
Estas taquillas y puntos de recogida permiten agrupar entregas y reducir viajes de última hora. Además, según la CNMC, las plataformas de e-commerce destacan que los usuarios valoran tener la opción de “recoger pedidos en puntos de conveniencia o en lockers automatizados”, lo que confirma el crecimiento de formas de entrega más sostenibles. El uso de clic&collect o envíos a tiendas sigue en aumento, con casos destacados como supermercados y establecimientos de barrio que sirven como nodos de reparto.
Hacia un e-commerce donde la sostenibilidad pese tanto como la rapidez
El consumidor consciente ya no es una minoría, sino un actor central que redefine cómo debe funcionar el comercio electrónico. La cuestión no es si quiere sostenibilidad: los datos indican claramente que sí; sino cómo facilitarle activamente la elección.
Las empresas que ofrezcan: opciones de entrega sostenible visibles por defecto; embalajes optimizados; logística de última milla más limpia y eficiente; y incentivos para puntos de recogida o entregas programadas, tendrán ventaja en un mercado donde la conciencia ambiental dejó de ser un plus para convertirse en un requisito competitivo.
El e-commerce avanza hacia un modelo en el que el cliente ya no pregunta solo “¿cuándo llega?”, sino también “¿cómo llega?”. Y en esa respuesta se juega buena parte del futuro sostenible del sector digital.